Vivimos del que dirán, pero comemos de lo que pica el pollo en cantidades inimaginables. No somos capaces de comprender, que cuando caminamos la senda del peculado, nos encontramos con que todo lo negativo que hacemos en esta tierra se nos devuelve, afectando a otras personas de nuestras mismas familias, generando un cúmulo de energías negativas que nos llevan a un circulo vicioso insoportable por un ser humano decente. Lo cual quiere decir que somos indecentes. Los latinoamericanos nos hemos demostrado a nosotros mismos que somos incapaces de sostenernos, y que no podemos mantenernos ni con la mas fructíferas de las suertes. En Venezuela, de donde vengo, solíamos decir que el mayor de todos los males es la corrupción. Es mas estando muchachos, universitarios, perseguíamos el mas grande de los anhelos bolivarianos, La libertad, si la libertad en todos los sentidos. Nos sentíamos presos por un régimen que se lo tragaba todo con la corrupción, Rómulo Betancourt, el primer presidente electo de forma democrática, mal llamado el padre de la democracia, comenzó muy mal su carrera cuando al especular sobre su honestidad, solicito al Señor que si "alguna vez él había tocado el erario publico, se le quemaran las manos". No paso mucho tiempo, y paso lo que él pedía, pensando que en el cielo no existía, aquel que le haría pagar por semejante infamia. Y se le quemaron en un atentado ocurrido por los lados de los Próceres. Así como éste, han pasado por la administración publica Venezolana cada desparpajo digno de una película venezolana de bajo presupuesto, Bueno es que en verdad eso es lo que somos, una película barata, que nadie quiere ver. ¿Por qué? Esta vez no puedo culpar a los ingleses por no querer reunirse con esos indios, y mejor discutir los destinos de los territorios venezolanos con la delegación estadounidense. Claro esta si elegimos ejemplares de la naturaleza de Raúl Leoni, ni fu ni fa, no importa lo que digan, sin trascendencia política alguna, lo cual quiere decir que la corrupción que comienza con Rómulo es sostenida por este ya que pertenecían al mismo partido. Posteriormente llega Caldera, el cual debía destrozar todo lo positivo que hubiesen hecho los gobiernos anteriores, y recordemos que el fué uno de los firmantes del tratado de Punto Fijo, y el que crea la ley del trabajo que lejos de favorecer a la población la perjudicó. Mas tarde le siguen el terrorista Carlos Andrés Pérez, quien nacionaliza y endeuda al país, con una industria que veinte años adelante sería de todos los venezolanos sin la necesidad de pagar un solo centavo. Ha pero ahí no habría porcentaje. Seguido a esta lacra vino Lusinchi, un borracho digno representante de la otra mitad de los Venezolanos, bebedores alcohólicos, a los cuales no les importa si les venden a su madre dado que quienes se la venden son sus propios hermanos. Acto seguido otro Raúl Leoni, Luis Herrera, el come Toronto que dirigió al País por intermedio de refranes populares donde los que lo defienden dicen que él no robó. Pero ¿que será, que nosotros los venezolanos no nos permitimos entender que no es solo el que un presidente no lo haga, sino que deje cometer los delitos a sus anchas a los demás, también es delito?. |
Carlos Andrés en su segundo período comenzó la debacle del imperio del hijo prodigo que recibe la mayor fortuna del mundo y la deshace rápida y eficazmente, desmoronando al país en un abismo sin retorno, dando la oportunidad a que un desaforado le dé un golpe de estado, al que todos apoyamos por creer que este ser nos representaría y verdaderamente y lograría poner a los traidores en su sitio, y enrumbar al país por un camino mejor. Craso error el de todos los venezolanos que queremos a nuestra patria, poner el estado en manos de un malévolo Caldera nuevamente para no dejar que el tigre lograra llagar a la silla. Después de un Lepaje y un Ramón J. Velásquez, aquel que indultara a un narcotraficante, Y todavía ni siquiera ser investigado. Llega a gobernar Juan José Caldera, habiendo sido elegido su padre como presidente, y parapeto de la republica de Venezuela. Rafael Caldera, indulta a Hugo Rafael Chávez Frías, y todos los que en él creímos votamos por él. Hago aquí un paréntesis para recordarle al ahora traidor a la causa revolucionaria que los que botamos por él, y si recuerda bien al personaje que le hacia llegar las películas al cuartel cuando estaba preso, lo hacia porque creía en él, tenía esperanzas en que él, seria la gran salvación de la Venezuela que en aquel entonces tenia algún alo de esperanza, hoy en día la veo sumida en la peor de las corrupciones, la violación de todos los derechos fundamentales del hombre, incluso el derecho a la vida, puesto que en mi pais mueren, mas de 130 personas a la semana, y 12 años después todavía se culpa al los gobiernos anteriores del aumento progresivo de esa taza. Se afianza la construcción de ranchos y se traiciona a la nación acabando con el poder productivo de la misma. Entiendo que los Adecos no hicieron una democracia social, pero también entiendo que el socialismo como lo ve Chávez es una locura colectiva. Despojar a los que tienen algo, por burgueses, es bajar el nivel del rasero a colocar a todos en no tener nada. ¿Es ese el socialismo del siglo 21?, no yo no lo quiero. Todos los día un guardia nacional extorsiona a alguien solo por que tiene algo, ¿este es el socialismo del siglo 21?. En estos días vi a un funcionario publico decir a los medios de comunicación que si no se llegaba a un acuerdo, se enviaría su problema a los tribunales. ¿Cómo si no lo supiéramos?, Es una forma de extorsión. Hoy es la finca, y Chávez dice Ha que el carro y la casa no, ¿Quién lo garantiza?. Hoy dice si, mañana dice no, No tiene una palabra cierta para nada, o lo que es igual, no es una persona seria. En días pasados fui a Venezuela, y me entristeció ver como todas las casas tienen rejas mas altas que las que deje, con alambre de púas tipo ejercito y electrificadas, la gente corre a las seis de la tarde para que no lo agarre la noche en la calle. Este, este es el socialismo del siglo 21. Sé esta generando una sociedad de vagos dependientes del estado, que difícilmente podrá retornar a ser lo que era, el venezolano de aquella patria que Bolívar soñó, y que la haría independiente por su soberanía, intelectual política y económica, pero que se ha dejado someter por individuos sádicos que ahora dicen ser ellos, el pueblo, y que como son el pueblo, el pueblo debe rendirles pleitesía. |